jueves, 23 de septiembre de 2010

EL HOMBRE TROPIEZA, DIOS LE ENDEREZA



Antiguamente se decia, que la virginidad era un valor en si mismo. Hay que reconocer que frente al hecho de perderla, sin consecuencia práctica o sucesiva, no tiene ningún mérito el conservarla.
Salvo si esa virginidad, se ofrece como voto a Dios, o como una promesa, o una ofrenda.
Entonces alcanza un nivel superior, que enlaza con la virtud de la castidad. Otra cosa, es que, él o ella,la pierda, y sufra por ello. . .Entonces es un pecado que comete contra si mismo.
A los pecadores se les conoce, -no por sus obras, que indudablemente las tendrán, sino tambien, por el efecto pernicioso que de ellas se hace-, por los que gozan, viéndolas y disfrutándolas, quienes están "detrás de la barrera". Es lo que se llama "pecado público,o "a sotto vocce".
En España, es muy frecuente "pecar en persona ajena". Asi de este modo se escarmienta en cabeza ajena, y no en la propia. Ha sido práctica de la burguesía, hasta fecha muy reciente, porque así de esta forma, se ocultaban vicios y constumbres muy arraigados en nuestra sociedad.
Aparte de ese hecho, de mancomunar los "pecaditos de los otros", en una capa social, servía para que el proletariado, se viera justamentente "retribuido", de no pertenecer a esa clase social, y así de este modo compensarle de su esclavitud, y servilismo.
Los medios de comunicación han cumplido con esa función social, de aunar la pasión, de saber de los demás, sin comprometerse por ello.
El único precio que deben de pagar es el precio del tabloide, o "revista de turno", mal llamada "revista del corazón". La verdad es que los "pecados de los demás", siempre han sido un pingüe negocio, para los medios de comunicación. Dime cuanto sufres, y te diré, cuanto vales.

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