jueves, 8 de enero de 2015

LA LIBERTAD DE EXPRESION, EN ENTREDICHO, POR EL FANATISMO RELIGIOSO


 
 
 
 
Una vez más comprobamos, como el fanatismo religioso, se cobra vidas,  en aras  de la libertad de expresión.  Es como si la democracia y los valores que ella misma sustenta, fuese pasto de las llamas, de los que desean ser ellos mismos los dinamiteros, de su propia supervivencia. 

No se dan cuenta, que el fundamentalismo, es anacrónico, con una democracia, que pertenece a todos, y que cuando un país les abre los brazos, en nombre de la libertad, del derecho de asilo, lo que se desea es compartir esos valores, porque son transmisibles, inalienables, y no transferibles, porque forman parte de un espíritu que un día lejano,  dijo , “no” al absolutismo, al “Ancien Régime”,  al fascismo, en resumidas cuentas;  a la intolerancia.

Es así como nos pagan, los que reciben  bienes, de los que ellos llaman, “infieles”.  Deberían leer de verdad a Mahoma, y al Corán,  para darse cuenta, de que lo que predicaba era contrario, al fanatismo, de los que tratan de aniquilar los valores de la vieja Europa, y por ende, de los países llamados democráticos.